La terapeuta explica que hay cuatro tipos de padres emocionalmente inmaduros: padres motivados, que intentan perfeccionar a todos los que los rodean; padres pasivos, que evitan todo conflicto; rechazo parental, que no parecen disfrutar en absoluto de estar con sus hijos; y los padres emocionales, que tienen cambios de humor, son emocionalmente inconsistentes y necesitan que otros los estabilicen.