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¿Existe alguna relación entre los terremotos y los vientos o la lluvia? Esto dice la ciencia

Se registran fuertes vientos y alguien predice un posible temblor o viceversa, sucede un sismo y se menciona el cambio del clima. ¿existe alguna relación? Aquí te lo contamos.

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¿Relación entre vientos y terremotos?
¿Fenómenos atmosféricos y tectónicos tienen relación?
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Los fuertes vientos que vienen afectando la costa sur del país y que han generado asombro y pánico entre los vecinos de varias ciudades de Lima, Moquegua, Arequipa, Tacna e Ica, en donde hasta se ha registrado una impresionante tormenta de arena, sigue alimentando el mito de la relación entre estos fenómenos y los sismos como el reciente terremoto sucedido en Rusia hace tan solo unos días. 

Sin embargo, la creencia popular de que ciertos climas —calor intenso, vientos, lluvias, cambios de estación— predisponen un terremoto no tiene base científica. El Servicio Geológico de EE. UU. (USGS) afirma que no existe una correlación estadística entre el clima y la ocurrencia de terremotos: pues estos suceden por igual en clima frío, caliente, lluvioso o seco.

Por su parte, el Dr. Hernando Tavera, presidente ejecutivo del Instituto Geofísico del Perú (IGP), descartó que exista evidencia científica que relacione los procesos que se producen en el interior de la Tierra con los eventos que se desarrollan en la atmósfera.

El titular del IGP señaló que los sismos ocurren porque son parte de la dinámica de la evolución de la Tierra, pueden suscitarse en todo momento y en cualquier punto de nuestro territorio nacional. Por tanto, no existen épocas estacionarias, meses ni horas predilectas para la ocurrencia de estos movimientos telúricos.

En esa línea, el meteorólogo especialista del Senamhi, Nelson Quispe, sostiene que "no tienen ninguna asociación este tipo de eventos; no tiene nada que ver un fenómeno con el otro".

"Mucha gente comenta que previo a un movimiento telúrico las condiciones atmosféricas cambian, son mucho más adversas; sin embargo, esos solo son comentarios de la población. Científicamente esto no está comprobado", aseguró el meteorólogo. 

 

¿SISMOS POR EFECTOS ATMOSFÉRICOS?

Investigaciones recientes han detectado que episodios extremos de lluvia y nieve pueden influir en sismos menores o enjambres sísmicos. Un estudio del MIT (2024) analizó un enjambre sísmico en la península de Noto (Japón), activo desde 2020, y descubrió que su inicio coincidía con fuertes precipitaciones o nevadas que alteran la carga superficial, modificando el estrés en el subsuelo.

“Cuando llueve o nieva, se añade peso, lo que aumenta la presión de poro y permite que las ondas sísmicas se propaguen más lentamente. Cuando se elimina todo ese peso, por evaporación o escorrentía, de repente, la presión de poro disminuye y las ondas sísmicas son más rápidas”, explica William Frank, autor del estudio y profesor adjunto del Departamento de Ciencias de la Tierra, Atmosféricas y Planetarias (EAPS) del MIT. 

En Oriente Medio, un estudio encontró que aproximadamente el 62 % de los sismos mayores a magnitud 6 ocurrieron dentro de los 14 días siguientes a eventos atmosféricos persistentes, como bloqueos o sistemas de alta presión estacionarios. El índice se basó en correlaciones temporales entre anomalías atmosféricas y actividad sísmica. Sin embargo, esto no implica una causalidad clara, sino una posible asociación regional.

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El huracán María, cerca de su punto máximo de intensidad. Foto: NOAA
El huracán María, cerca de su punto máximo de intensidad. Foto: NOAA

Otros estudios en Taiwán mostraron que tifones pueden inducir “sismos lentos” (slip lento de fallas sin sacudida brusca) gracias a las caídas de presión atmosférica que facilitan el deslizamiento en zonas de subducción. Además, huracanes intensos pueden generar vibraciones en el fondo oceánico —denominadas “stormquakes”— equivalentes a un sismo de magnitud 3.5. Pero estos no son terremotos tectónicos propiamente dichos, sino señales sísmicas producto del oleaje y presión del viento.

Pese a que algunos fenómenos meteorológicos (lluvias, nevadas extremas o cambios persistentes de presión) pueden modular la tensión en fallas activas, y en casos puntuales, desencadenar sismos pequeños, lentos, o enjambres sísmicos secundarios, no existe un clima “predisponente” definitivo. La mayoría de estudios apuntan a coincidencias estadísticas con baja significación o mecanismos aún limitados y locales.

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Terremoto de Chile
Terremoto de Chile

 

CORRELACIÓN Y CAUSALIDAD

La causa principal de los terremotos sigue siendo tectónica, originada en movimientos de placas y fallas profundas. Con el cambio climático, eventos como lluvias extremas o nevadas podrían volverse más frecuentes y alterar localmente las cargas sobre el subsuelo, incrementando la probabilidad de ciertos sismos secundarios como enjambres o micro­sismos.

Pero esto no significa un aumento directo de catástrofes sísmicas mayores. El vínculo permanece débil y específico a ciertos contextos específicos como clima duro + zonas tectónicamente activas.

Es aquí cuándo se debe conocer las diferencias fundamentales entre correlación y causalidad. Pues, aunque haya mecanismos plausibles, no se ha demostrado una capacidad predictiva fiable usando variables meteorológicas.

 

Correlación

Es una relación estadística entre dos variables: cuando una cambia, la otra también lo hace, pero sin que una necesariamente cause la otra.

Ejemplo: En algunos años ha habido más terremotos después de lluvias intensas. Eso es una correlación, porque ocurren juntos o cerca en el tiempo, pero no implica que la lluvia cause el sismo.

Una correlación puede ser:

  • Positiva: ambas variables aumentan juntas.
  • Negativa: una sube y la otra baja.
  • Espuria: pura coincidencia o debida a un tercer factor.
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Tormenta de Arena en Perú
Tormenta de Arena en Perú

 

Causalidad

Implica que una variable es la causa directa del cambio en otra. Es decir: A provoca B.

Para demostrar causalidad, se requiere más que observar que dos cosas suceden al mismo tiempo: se necesitan experimentos, mecanismos físicos comprobables, y repetibilidad.

Ejemplo: El movimiento de las placas tectónicas causa terremotos. Hay evidencia física, mediciones y teorías bien establecidas.

Si confundimos correlación con causalidad, podemos sacar conclusiones erróneas. En ciencia —y especialmente en temas como terremotos y clima— es fácil ver patrones coincidentes, pero mucho más difícil demostrar que uno causa al otro.

 

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