Andrea Llamosas en tres actos.
Su debut fue a los cuatro años. Frente a una cámara de video y grabando un comercial navideño para televisión. Ella y toda su familia fueron los protagonistas de este primer paso.
Pasó por la popular serie de televisión 'Al fondo hay sitio' y ahora volverá a protagonizar el unipersonal 'Mi madre se comió mi corazón', en La Plaza. Y adelanta que alista una obra de teatro sobre la poeta Blanca Varela.
—“Quiero seguir haciendo esto”, pensé luego de que me vi en la televisión.
Nueve años después, a los 13, decretó que sería actriz. Era el momento de evaluar qué opciones profesionales seguiría en el futuro. Y en ese horizonte temprano, la actuación fue la elegida.
Y hace un año, protagonizó la obra teatral La ciudad con las montañas turquesas, que abordaba el abuso de poder. Un personaje con mucho desgaste emocional y que debía tomar decisiones difíciles.
—Luego de hacer esa obra, recién me dije: “me siento actriz”. En la última función terminé llorando.
Son tres instantes esenciales para llegar al presente. Será la protagonista de la película De vuelta a los 80, una comedia nostálgica. Se estrena este jueves 15 de enero en las salas de cine a nivel nacional.
Naciste en este siglo. ¿Pero qué haces hoy que es de los 80?
Me encanta ver películas antiguas. Desde chiquita me jalaba mucho el hecho de vivir algo de lo que mis padres habían vivido, una época donde todo era conexión real.
¿Sientes que se ha perdido eso?
Muchísimo. A mí me gusta estar presente, conectar en persona con mis amigos, salir, estar con mi familia. Las redes son, definitivamente, una herramienta de trabajo y son importantes, pero trato de que no sean el centro de mi vida. Lo más bonito es estar presente. Estamos concentrados grabando todo con el celular para luego mostrarlo, que te olvidas de vivirlo. Trato de que eso no me pase.
¿Qué más te han contado tus padres de los 80?
Había tantas experiencias con tus amigos, por lo mismo de que no tenías tanta facilidad de tener todo coordinado por WhatsApp o por redes. Me parece increíble, por ejemplo, las llamadas telefónicas para coordinar las citas con un chico (risas). Todo el proceso de que llama, me lo pasan. Ahora todo es con un mensaje. Grabando la película pude probar un poquito de lo que era la época.
¿Qué te sorprendió más de cuando empezaste a investigar sobre aquellos tiempos?
Tenían que poner en los casetes un lapicero para avanzar la cinta. “¡Cómo es eso!”, pensé. Incluso, hay una escena donde tengo que meter un casete a la casetera y estuve como cinco minutos tratando de meterlo porque no podía (risas). Me costó creer que eso lo hacían todos los días para escuchar una canción. O que tenían que grabar la canción cuando la escuchaban en la radio para poder tenerla. Eso me pareció increíble: esperar que el locutor no interrumpa la canción para grabarla. Eso me parece bonito, porque no había esta seguridad de que todo iba a salir como queremos, seguridad que la tenemos hoy nosotros.
¿Por qué eso es bonito?
Porque te hace estar más en la realidad, más presente. Y siento que antes como no se sabía lo que iba a pasar, probablemente los chicos no tenían tanta ansiedad como la tenemos hoy en día.
¿Qué de esa época recuperarías?
Me gustaría que se recupere esa comunicación en vivo. Antes si era el cumpleaños de una persona, o la llamabas o se reunían sí o sí. En cambio, ahora con un mensaje ya puedes quedar bien.
¿Cómo lograste este protagónico?
Entré al elenco realmente cuando ya lo estaban cerrando. Me habían puesto el ojo para otro personaje.
¿En qué momento cambió eso?
Cuando empezamos a conversar de todo lo que yo podía hacer. Una vez elegida, además de la investigación convencional, mi mamá me contó las anécdotas que vivía. Mi papá fue periodista en los 80 en un canal de televisión. He crecido con él teniendo 1,000 casetes de VHS y todas las cosas que utilizaba en esa época y que hasta ahora las tiene. También crecí escuchando la música de los 80.
Que aún suena en todos lados.
Para mí fue increíble conocer al grupo Rio en la película... Y bueno, con todas esas referencias pude conocer los ochenta... Nunca en mi vida había jugado con un trompo (risas).
La ropa es otro factor importante.
Todo era supercolorido, los shorts eran loquísimos, la cantidad de laca que se tenía que usar para los peinados.
¿Series como ‘Stranger things’ te sirvieron?
Sí he visto la serie. Pero desde chiquita me encantaba Grease. También vi otras películas que justamente hablaban de estos temas de cambios de vida, como Freaky Friday. Y la otra fue 16 deseos. Son películas Disney y me ayudaron mucho porque están enfocadas en un público familiar y el personaje aprende una lección porque vive otra vida que no es la suya.
Es una comedia, ¿pero en algún momento la película aborda también las crisis que hubo en los 80: el terrorismo y lo económico?
No, es una película familiar, más ligera. Es para recordar los buenos momentos.
¿Qué del presente sientes que está mal?
Siento que los chicos jóvenes de mi edad o incluso un poco mayores tienen un poco de dificultad para expresarse, incluso con cosas cotidianas.
¿Las generaciones de hoy lo quieren todo más fácil?
Sí. Y eso lo veo todos los días en TikTok, por ejemplo. Y me incluyo. El otro día justamente con mi papá estábamos en una calle de Miraflores y me decía “mira, acá venía para editar”. Y yo le decía “yo hago eso con CapCut en mi celular” (ríe) y mientras estás viendo una serie de Netflix. Muchas veces nosotros nos ahogamos demasiado en nuestros problemas y nuestros papás tenían que hacer eso y mil cosas más.
¿Se puede vivir sin WhatsApp y sin celular?
Uno tiene que adaptarse a lo que existe hoy en día, pero teniendo un balance.
¿El cine y el teatro son espacios de resistencia frente a lo efímero de los tiempos actuales?
De todas maneras. Ninguna IA va a poder cambiar la conexión que genera el teatro o el cine.
Incluso, actuar podría ser un acto de resistencia.
El actor también vive una parte de lo que está viviendo el personaje, quieras o no, te metes en eso y no hay forma de que no puedas empatizar porque sabes que es algo que otra persona puede estar viviéndolo.
¿Por qué te volviste actriz?
Me encanta poder conectar con la gente a través de historias. Me gusta el hecho de saber que yo puedo mostrarle algo a una persona y que ella pueda salir del cine o de ver una serie o de ver una obra de teatro y decir “wow, me sentí en ese segundo identificada”.
Autoficha:
-“Soy Andrea Llamosas Olórtegui. Tengo 23 años. Nací en Lima. Entré a Comunicaciones, pero me salí porque dije ‘quiero darle mi 100% a la actuación’. Y entré a talleres, a cursos. Entre otros talleres, llevé uno que tomé con Leonardo Torres”.
-“He hecho unas cuatro obras en teatro. En televisión estuve en Solamente milagros, que es como La rosa de Guadalupe. Hice una aparición en Papá en apuros y Nina de azúcar. Pero mi primer personaje grande es en la película De vuelta a los 80”.
-“También canto y este 2026 me gustaría sacarle el jugo a la música. He subido covers por Instagram, pero me gustaría sacar una canción propia este año. De los ochenta me encanta el grupo Rio, también me gusta mucho Autocontrol, Cyndi Lauper”.
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