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CANTANTE

Belu Seminario: "Diana Salas y Milena Warthon me inspiran bastante”

Piura no solo suena a cumbia. Belu busca que el pop también sea parte de la geografía norteña haciendo suyo ese género musical e imprimiéndole su esencia. Perú21 la entrevistó.

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Belu Seminario.
Belu Seminario lanzó este año el EP 'Pedazo de cielo'. (Foto: Martin Pauca).
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A un piurano no solo se le reconoce por su gusto hacia los chifles o el seco de chabelo. Belu Seminario lleva –con prudencia– otras dos señales: que tuvo la oportunidad de ser parte –aunque no se concretó– de la orquesta de cumbia Corazón Serrano y que está en el árbol genealógico de Miguel Grau Seminario, el Caballero de los Mares. Pero hoy busca ser una estrella con luz propia en el firmamento de la música peruana.  

En Piura vivió hasta los ocho meses, cuando la mudaron a Chile por el trabajo de su padre, país donde vivió hasta los 6 años. El divorcio de sus padres la trajo de vuelta a su tierra natal para quedarse hasta casi los 20 años, cuando protagonizó otra mudanza, esta vez a Lima, donde hoy radica.  

 

 

En el momento en que llegó a la capital era estudiante de Negocios Internacionales. Hoy es licenciada y desde hace tres años cantante. Una promesa del pop peruano.

Tienes un video en TikTok donde afirmas tu orgullo norteño. Clip que se hizo viral. ¿Qué hace particular al piurano?  

El piurano es muy alegre y muy bromista. Le encanta molestar, joder. Y estamos muy orgullosos de pertenecer a Piura, solamente que pocas veces nos atrevemos a decirlo.

¿Qué tiene de especial Piura?  

Es una de las regiones donde puedes hacer de todo. En cuanto a negocios, tienes la pesca, la anchoveta; puedes tener un buen negocio en agricultura, somos los mayores productores de mango y de limón, el limón más rico es el de Tambogrande. Tienes casi casi las tres regiones. Me identifico mucho con eso. Siento que tiene mucho más potencial de lo que muchas personas creen.

Ahora, a nivel musical, dentro de la escena pop donde te desarrollas, Piura es, más bien, discreta.  

Sí, pero creo que sí es una ciudad que está abierta a descubrir cosas nuevas, solamente que no tomamos el riesgo de, como artistas, mostrarnos en nuestras ciudades.

¿O es que la cumbia lo ha copado todo?

Creo que no, porque ahorita hay mucho público joven que ya está aburrido de ir a reuniones de familiares y solamente escuchar cumbia.  

¿Alguna vez pensaste en ser parte de una orquesta de cumbia?

Me lo propusieron.  

¿Cómo así?  

Cuando tenía 13, 14 años, mi papá hizo contacto con el dueño de Corazón Serrano. En ese momento estaban las dos gemelitas, Ana Claudia y Ana Lucía Urbina, y ellas siempre han sido supercercanas a mi familia, hemos crecido juntos

¿El dueño de Corazón Serrano te escuchó?

Sí, pero mi papá no quiso que en ese momento me involucrara porque era muy chiquita, estaba en el colegio todavía. Mi papá no se imaginó que el ritmo de trabajo era fuerte. Cuando le explican que su hija tiene que salir del colegio, va a tener giras todos los fines de semana, tiene que ir acá y acá, pues es matado...

Si tu padre decía “sí”, habrías estado en Corazón Serrano.

En un mundo alterno, posiblemente sí (risas). Tampoco me llamaba tanto la atención la cumbia.

Pero quizás serías famosa y tu carrera solista capaz despegaría más rápido.

En ese momento no estaba preparada, en lo absoluto.  

Si ahora te ofrecieran ser parte de una orquesta de cumbia, ¿aceptarías?  

No (ríe). Siento que mi estilo no va por ahí. Tengo una visión de un proyecto mucho más personal y mucho más alternativo.

¿En qué momento eliges tu música?

Durante 2023 todo lo que hice fue probar. Como si fuese un chef, fui probando recetas: qué es lo que me gusta, qué es lo que queda bien, etcétera. Hice un montón de géneros: urbano, R&B, trap, afrobeat, le metí a todo.

¿Probarías con cumbia?  

Sí, claro, pero a mi estilo. La gracia al final es hacer tuyo el género.  

 

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Belu Seminario.

 

¿Y qué artistas pop o urbanos peruanos te inspiran?  

El ejemplo más cercano que tengo es Diana Salas.  

Precisamente, Diana tiene una cumbia muy bonita (que se llama “Bonita”) y ella básicamente hace pop.

Es un temazo y siento que ella ha sabido aprovechar mucho eso.

Desde tu esencia, tienes la onda de Diana.  

Sí. En algún momento me gustaría, incluso, colaborar con ella. Siento que representa mucho al Perú. Es una chica superhumilde, sabe bien cuáles son sus raíces y al mismo tiempo te trae algo diferente, no se encasilla. Igual que Milena Warthon. Esos dos proyectos me gustan y me inspiran bastante.  

¿Milena está abriendo un camino para artistas como Diana y tú?

Claro que sí. Milena nos está mostrando que el camino que nosotros queremos es posible. Cuando ella participó en Viña del Mar, me explotó la cabeza; nunca había visto a una persona tan joven ir a representar al Perú y ganar. Lo único que hay que hacer es creérsela.  

¿Qué tiene esa generación de Milena, Diana y tú? Míralo con ojos de negocios...

Lo que pocos tal vez están viendo es que cuántas más cosas nuevas, siendo auténticos, pongamos sobre la mesa, mucho más rico va a ser el negocio. Si pones más de lo mismo, hay muy pocas probabilidades de que la gente se impresione.  

Es impresionante que ustedes, siendo artistas pop con buenas canciones, no estén sonando en radios. ¿Cómo convencerlos?  

Es injusto. Me da un poco de rabia. Pero también pienso que no basta con tener un buen producto, sino que también se demanden las canciones, que tengas una comunidad atrás de ti. Y eso es lo que he estado trabajando y mis amigas también… Es importante educar a los fans, educar a los oyentes para decirles: “Tú también tienes el poder de que yo esté en los lugares en donde tú quieres que esté”.  

Tu reciente disco, Pedazo de cielo, tiene temáticas de transformación. ¿Al ‘gran público’ le interesan esos temas o está atrapado por temáticas más virales, que las tienen el reggaeton e incluso la cumbia?  

Tal vez para lo que yo estoy comunicando en este momento hay pocas personas preparadas. Entonces, necesito llegar a ese balance: entre algo mucho más digerible y algo que también conserve esa chispa mía.  

¿Acaso ya escribes de volver al fuego?  

(Risas). Bueno, sí… Viene este balance entre algo mucho más comercial y mi propio toque.  

¿Qué balance harías de tus primeros años en la música?

Estoy en el camino correcto. Tengo fe de que los artistas peruanos, mientras nos mantengamos unidos, podemos hacer muchas cosas. Estamos haciendo el trabajo pesado; es como preparar la tierra. Y si no lo hacemos nosotros, quién lo va a hacer.

 

 

 

Autoficha:

-“Soy Belén Seminario Fernández. Tengo parentesco con Miguel Grau Seminario. El hermano de la mamá de Miguel Grau se llamó Fermín Seminario y de esa línea bajo yo. Tengo 23 años. Acabé el colegio y me fui un año de intercambio cultural a EE.UU.”.

-“Volví de Estados Unidos y estudié Negocios Internacionales. Fui a un programa de desarrollo personal y ahí me impulsaron a que haga mi primer concierto, porque yo conté que mi sueño era hacer música. Y me atreví a hacer un primer concierto”.

-“Además de cantar, también soy community manager de un chef que está en Estados Unidos: el peruano Ricardo Zárate. Para 2026 quiero consolidarme. Musicalmente, estoy pensando en cambiar un poco, tal vez hacia algo más bailable”.

 

 

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