En el Perú hay más de 30 mil leyes y 600 mil regulaciones. En promedio, cada seis minutos se emite una nueva norma legal. Cada año ingresan más de 1 millón de nuevos casos al Poder Judicial. Somos un país empapelado y eso lo sabe muy bien el abogado Eduardo Herrera, quien acaba de publicar su nuevo libro Papelito manda (Estruendomudo, 2020), un título que –como describe su tapa– es un conjunto de “primeros auxilios legales para sobrevivir en el Perú”. Este es el segundo libro de Herrera; en el anterior ofreció una historia de autoficción de un abogado litigante que vivía a su antojo como una pieza más de la monstruosa maquinaria de corrupción que opera en el sistema judicial peruano. Para su nueva entrega, el ahora consultor recogió las principales dudas de la gente sobre los asuntos legales. “Generalmente, lo que hacen las personas es preguntar a un amigo, un hermano, un cuñado que más o menos tiene conocimiento de leyes. Pero la automedicación legal es perversa”, sentencia Herrera. Él asegura que ha dejado de pensar como un abogado porque se ha retirado de los tribunales; eso le ha permitido cambiar su mirada y acercarse más a las personas. Desde que abandonó el litigio, considera que nada ha cambiado, que las coimas continúan yendo y viniendo entre los callejones de los edificios judiciales. “Para que haya un cambio se debe eliminar el exceso de leyes y dejar normas bien diseñadas. Si las personas perciben que la ley no se cumple, entonces las relativizan y hacen lo que se les da la gana. Hay que empezar de una buena vez la educación y la asimilación de valores”, considera uno de los raros profesionales que consiguió distanciarse de la rutina diaria del litigio para intentar hacer las cosas un poco mejor desde el otro lado de la orilla y, de vez en cuando, compartiendo su experiencia con tinta y papel.