“¿Cómo se verá este lugar de noche?”, imaginó aquella mañana que vio por primera vez la Cordillera Blanca. “¿Cómo se verán las estrellas?, ¿qué se ve de noche?”, volvió a pensar a sus 13 o 14 años, cuando era un escolar de excursión en Huaraz.
'Un mundo para Julius', de Alfredo Bryce Echenique, ha sido aplaudida por García Márquez, Vargas Llosa y Pablo Neruda.
—Esa curiosidad fue como una especie de semilla. Por eso después de mis estudios superiores, tomé la decisión de irme a Huaraz a buscar este paraíso natural que encontré una vez de chico y vivir aquella experiencia que me propuse hacer —me dice Enrique Dibos Maggi, fotógrafo y realizador audiovisual.
Esa semilla envuelta en una pregunta no solo lo llevó de regreso, sino, de alguna forma, lo animó a confeccionar su primer libro, en coautoría con Walter H. Wust, Gigantes de hielo. Andes peruanos. Cordillera Blanca (Wust Ediciones), que es el primero de la saga Gigantes de Hielo.
—Eventualmente, voy a migrar mi trabajo a toda la Cordillera de los Andes y después al mundo.
Esta obra, donde impresionantes fotografías tienen el protagonismo, ya entró a imprenta y estará disponible en octubre.
¿Por qué pensaste en cómo se vería de noche la cordillera?
Cuando estábamos en la quebrada de Llanganuco vi la inmensidad del paisaje y sentí una fuerza superior, una fuerza natural, sentí admiración y respeto.
Cuando volviste por tu cuenta, ¿qué pasó?
Fui con uno de mis mejores amigos de mi promo de cole, que estuvo conmigo en ese primer viaje. Fuimos a acampar a la laguna 69. Yo tendría unos 22 años. Fuimos sin experiencia, sin saber nada, con equipos de camping de playa. Hicimos la caminata con un montón de peso, llegamos, nos miramos y dijimos “ya, saquemos la carpa”. Me mira y me pregunta “tú no tienes la carpa”; le digo que no. “¿Tú?”. “No”. Empezamos a volver, pero me puse necio y le dije “yo me voy a quedar a pasar la noche” y él me dijo “no te voy a dejar solo”. Nos quedamos y encontramos una especie de refugio, a orillas de la laguna Orconcocha. Y esa fue la primera experiencia que tuve viendo las estrellas de noche en este lugar mágico. En ese momento me dije “a esto me quiero dedicar el resto de mi vida”.
¿Cómo fue esa noche?
Llegamos a las 3:30 de la tarde al refugio. Descansé un poco, me desperté y ya estaba ocurriendo el atardecer. Me fui corriendo con mi cámara y mi trípode. Corrí entre los bofedales, mis zapatos estaban repletos de agua; quería hacer la foto de la laguna con la forma del valle en B característico de la Cordillera Blanca y los rayos del atardecer y luego esperar un rato y hacer fotos con las estrellas de ese lugar. Sentí una sensación de pertenencia absoluta.
¿Era lo que imaginabas ver o más?
Siempre la naturaleza me ha dado mucho más de lo que esperaba ver. Es la belleza de hacer fotos: uno va con una expectativa, pero la naturaleza siempre te va a sorprender.
Cuando veo tus fotografías son como si las hubiese imaginado un niño, tienen magia e inocencia. Es como si el niño que fuiste tomara las fotografías. Más allá de lo técnico, ¿cómo logras esa imagen, tu ojo qué busca?
Esa persona que fui, la sigo siendo de alguna manera. Creo que ese niño interior que tengo sale a la luz cada vez que estoy haciendo lo que más me gusta hacer. Ahora, en la realidad hay lugares que son impresionantes y en el mundo mental hay lugares que son igual de impresionantes; para traer esa visión a un plano físico hay que encontrar el equilibrio entre la forma —es decir, la técnica— y el lugar para así plasmar esa visión de la realidad. La imagen final es la conjunción del mundo mental con el mundo físico. Para poder hacer estas imágenes tengo que manejar ocho horas para llegar a un lugar, de ahí caminar seis horas más hacia el campamento, cuatro horas más al siguiente campamento, despertarme a las dos de la mañana para empezar a caminar hasta las cuatro y quedarme en un lugar específico hasta el amanecer para poder capturar esta visión que estoy teniendo de ese lugar. La fotografía me ayuda a explicar y a contar este lugar tal y como lo vi. Creo que lo más valioso que hago es poder sentir el lugar y trato de transmitirlo a través de la fotografía para que más personas puedan optar por ir a estos paraísos naturales.
¿También hay una responsabilidad social?
Estoy tratando de vincular a muchas personas que están desconectadas de la naturaleza. Porque hoy en día estamos en una problemática bien grande: en Lima estamos cerca de ver escasez de agua, la Cordillera de la Viuda se está secando, en Áncash más de tres millones de peruanos dependen de los recursos de la Cordillera Blanca y actualmente no hay ninguna manera de poder almacenar estos recursos y tenemos la tala indiscriminada de árboles en la selva, la minería ilegal. Lo que quiero hacer con mi trabajo es inspirar a más personas a querer un poco más a la naturaleza. Nosotros tenemos la mayor concentración de glaciares tropicales del mundo.
¿Qué tiene de particular la Cordillera Blanca?
Es hogar de más de 27 cimas por encima de los 6,000 metros. Y hay muchas más encima de los 5,000. He tenido la suerte de escalar siete cimas por encima de los 5,000 metros en la Cordillera Blanca para la publicación de mi libro y he visto de primera mano qué tan rápido está avanzando la deglaciación y es alarmante. Y ahora tengo una misión: mostrarles la Cordillera Blanca a todos los peruanos y al mundo, porque la Cordillera Blanca es patrimonio de la humanidad. Es nuestro nexo entre el pasado, el presente y el futuro.
Autoficha:
-“Soy Enrique Pablo Dibos Maggi, tengo 31 años, soy egresado de la carrera de Comunicación Audiovisual del IPP. Estudié en el Cambridge, primaria y secundaria completa. Actualmente, tengo mi empresa que se llama LUX productora, con la cual hago todos mis trabajos”.
-“Gigantes de hielo empezó en 2021, pero como proyecto digital y como proyecto tangible empieza en 2023. No lo llevo solo, es un proyecto en el cual estoy trabajando con Walter H. Wust, un reconocido fotógrafo, ingeniero forestal, que decidió aposar por mi trabajo”.
-“Yo me contacté con Walter H. Wust para pedirle una mentoría de cómo poder hacer uno de estos libros. Pero luego hicimos esta alianza e hicimos el libro juntos. Actualmente, hay una exposición de fotografía en Huaraz en la Cámara de Comercio de Áncash, donde presento diez de mis obras”.
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