Su bisabuelo fue director del correo central de Lima. No lo conoció, pero cada vez que Fiorella Consiglieri visitaba el centro histórico siendo estudiante universitaria lo imaginaba caminando por aquellas calles y tal vez, en una de esas, conversando con su gran amigo Abraham Valdelomar.
Diversas personalidades peruanas, como Carmen McEvoy, Felipe Ortiz de Zevallos, Susana Baca y Max Hernández, están reunidas en este libro.
Aquella memoria familiar hoy vuelve a ella, pero esta vez sentada en una de las salas de Quinta La Riva, en el jirón Ica, a pocos metros de la avenida Tacna, en el centro de la ciudad. Espacio que restauró como parte de la Asociación de Diseñadores de Interiores del Perú (DIP), una agrupación sin fines de lucro, donde Consiglieri es una de las directoras.
—Entre nuestros proyectos más importantes de la asociación es la intervención, recuperación y puesta en valor de edificios de patrimonio histórico en el Centro de Lima. Gracias a un convenio con la Beneficencia. Y ahora lo hemos hecho con Quinta La Riva —me dice desde donde pronto será el Centro Cultural Chabuca Granda.
¿Desde cuándo trabajan en Quinta La Riva?
En 2023 empezamos los trabajos de restauración, hicimos todos los cambios sanitarios, eléctricos; claro, como son subterráneos y están escondidos, uno no los puede visibilizar... Se hizo todo un trabajo de cambio de cornisa, desde la fachada.
Es un trabajo coordinado con la Beneficencia, ¿no?
Sí, la Beneficencia es quien nos dice cuáles son las propiedades que tienen cerradas, que no han podido mantener durante los años y que están clausuradas por eso. Y nosotros vemos el potencial en cuanto a qué cosa está ligada a un tema cultural, porque lo que nos interesa de estos inmuebles es que estén abiertos para el público y después tengan una función. La Casa Vilela, que fue nuestro primer proyecto, va a ser la sede del Patronato de Lima.
¿Por qué lo hacen?
Somos muy soñadores, somos muy creativos y siempre que entramos en un espacio soñamos con cuál es el mejor potencial para ese lugar. Y como soñadores que somos, nos juntamos un grupo de arquitectos y diseñadores para recuperar nuestra ciudad, que es parte de nuestra identidad. ¿Por qué dejar olvidado algo que es que tan valioso para nosotros como cultura y patrimonio y que se pierda en el tiempo?
¿Y una vez instalados en el proyecto cómo financian todo?
Somos nueve directores. Les vendemos a las marcas un programa de diferentes categorías y con el dinero que se recauda es que se logra hacer la restauración de los inmuebles. De Quinta La Riva nos enorgullece que ahora, cuando se la entreguemos a la Beneficencia, va a ser el próximo Centro Cultural Chabuca Granda. Este mes será la entrega. La Beneficencia ya tenía el deseo de que esto sea un centro cultural de música. Entonces, en cada casita va a haber un taller de guitarra, de cajón, de canto, etcétera. El bar se quedará como bar, la cafetería igual. El público, los vecinos, la comunidad van a tener un espacio que antes, hasta hace dos años, estaba completamente cerrado.
¿Cuál es la historia de Quinta La Riva?
Se crea en 1919 por Rafael Marquina como un hospicio para mujeres que quedaron en estado de vulnerabilidad luego de la Guerra del Pacífico. Los hombres se van a la guerra —soldados, esposos, hijos— y la mayoría no regresa. Entonces, se crean muchas unidades como Quinta La Riva para ayudar a las mujeres en estado de vulnerabilidad.
¿Esa historia les dijo, de alguna forma, cómo manejar la intervención?
Ahora tenemos la temática de Chabuca Granda porque va a ser el próximo centro cultural bajo su nombre. Pero el año pasado, lo que hicimos fue —y también resultó bien bonito— homenajear a una mujer ilustre del Perú. Entonces, cada casita tenía el nombre de alguna mujer que en nuestro pasado ha hecho algo influenciado por el Perú o que tenía que ver con la cultura peruana. Yo hice un homenaje a Antonia Moreno.
¿Por qué la elegiste?
Me encantó su historia y me gustó que fue una mujer corajuda, valiente, que llevaba mensajes secretos durante la guerra, revolucionó a las mujeres para que pierdan el miedo, escondían soldados enfermos en sus casas.
¿Habías hecho algo así antes?
No, y eso es lo bonito. Tener estos espacios te permite crear cosas, diseños que tienen que ver con tu identidad. Lo que busca la asociación es también dar al exterior una imagen más sostenida de lo que es el diseño peruano. Salir afuera a contar quiénes somos, qué hacemos y el valor que tenemos como diseñadores peruanos incluyendo nuestra identidad, que nos diferencia y potencia. Tratamos de revitalizar nuestra identidad a través de nuestros diseños.
¿Cuando empezaste a estudiar Arquitectura, pensaste que seguirías este rumbo?
Cuando estuve en la universidad elegí, entre cursos electivos, restauración. Entonces, venía mucho a hacer proyectos de investigación en el Centro Histórico de Lima. Y cada vez que venía me encantaba, no solamente investigaba lo que tenía que hacer para el curso, sino que me quedaba paseando y dando vueltas e investigando más… Lo bonito que tiene el Centro Histórico de Lima es que pasear por cada calle es respirar lo que ha pasado aquí con tus antepasados y todos los que han estado antes que nosotros viviendo su día a día en estas casonas y calles hermosas. No podemos olvidarnos de nuestra ciudad. Y mucha gente le ha dado la espalda al Centro Histórico de Lima. Queremos que se vea al centro como un lugar atractivo.
Autoficha:
-“Soy Fiorella Consiglieri Benavente. Mi familia materna es arequipeña. Yo nací en Lima. Tengo 47 años. Acabé el colegio y estudié Arquitectura y empecé al toque un estudio de arquitectura, que lo tuve por 16 años. A los 40 cerré mi estudio y empecé el diseño interior”.
-“Los vecinos nos visitan en Quinta La Riva. Está abierta a todo el mundo. Hay precios para estudiante y adulto mayor, el precio es bien accesible: 20 soles; se necesitan recursos para el mantenimiento, seguridad, limpieza. Estará abierta hasta el 9 de diciembre”.
-“A raíz de la Casa Vilela, el Banco Interamericano de Desarrollo nos buscó a Diego Olivera —también director de la asociación— y a mí para la posibilidad de hacer un proyecto de recuperación en Ayacucho. Así creamos Yachay, que busca tener un centro de experiencia para diseñadores con artesanos”.
Recibe tu Perú21 por correo electrónico o por Whatsapp. Suscríbete a nuestro periódico digital enriquecido. Aprovecha los descuentos.
VIDEO RECOMENDADO: