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KUSIMAYO

Laura Fantozzi y Joaquín de la Piedra: "Nos dejamos de quejar y vimos una oportunidad de ser solidarios en Puno”

Lideran Kusimayo, una organización sin fines de lucro que busca mejorar las condiciones de vida en comunidades rurales de Puno.

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Kusimayo.
Laura Fantozzi y Joaquín de la Piedra, directores ejecutivos de Kusimayo. (Foto: Martin Pauca).
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Para llegar a Huencalla, hay que viajar en auto hora y media desde la ciudad de Puno por la carretera que va hacia la frontera con Bolivia. En Platería, se voltea a la izquierda y se continúa hasta el destino final, donde se dio origen a Kusimayo, palabra quechua que significa río feliz.

Y Kusimayo es una organización sin fines de lucro que busca que las vidas de niños, familias y ancianos en las comunidades rurales de Puno sea diferente, sea mejor. Detrás de esta noble gesta están Ximena Figueroa-Terry, Joaquín de la Piedra y Laura Fantozzi.

 

 

Ustedes dicen que se debe ser responsable de los privilegios. ¿Qué implica?

Joaquín (J): Como sociedad civil tenemos una responsabilidad. Nace porque nos dejamos de quejar. Vimos que había una oportunidad para ser solidarios, ser empáticos con una parte del Perú que está siendo olvidada en los últimos 600 años. Llegamos a Puno, nos recibieron esta cultura y paisajes impresionantes y nos recibieron también unas necesidades apremiantes.

¿Cómo llegan a Puno?

(J): Yo tenía una empresa que cultivaba truchas en el Titicaca. La vendí en 2008 y me encontré con Laura en una comida, y ella venía de trabajar en el Estado.

Laura (L): Ya estaba en una etapa de mi vida en la que quería ver algún cambio concreto. Entonces, me encuentro con Joaquín y empezamos en Puno con un programa de desayunos para ocho niños. Así empieza Kusimayo.  

(J): Y elegimos Huencalla porque yo tenía el criadero ahí. Puno es mágico. Pero —y a propósito de los privilegios— todo lo que nosotros tomamos como derechos: agua potable, luz, red celular, acceso a la salud, en otras partes del país son casi lujos. Entonces, uno tiene que ser consciente de eso… Decimos: “El Estado tiene que hacer esto. ¿Por qué el Estado no lo hace?”. Y nosotros, ¿qué?, ¿cuál es nuestra responsabilidad? Entonces, decimos: “¿Cuál es el primer problema que tiene Puno? La desnutrición y la anemia”. De cada seis niños, uno tiene desnutrición crónica, dos están malnutridos, dos están nutridos pobremente y uno está bien nutrido. El niño que tiene desnutrición crónica no va a llegar nunca a su potencial ni físico ni mental. Nosotros con el programa “Miles de sueños”, con el que empezamos, le damos herramientas al niño.  

¿Qué tipo de herramientas?  

(L): Desayuno diario, desayunos nutritivos con suficiente proteína.

(J): Útiles escolares, útiles de aseo y de higiene. Talleres de madres, talleres de profesoras.

Comenzaron con ocho niños. ¿Ahora cuántos son?

(L): 563. Empezamos en 2008. Y lo interesante es que trabajamos directamente con las comunidades.

¿Hoy qué otras zonas abarcan?  

(J): Tenemos 45 comunidades rurales.

(L): Estamos en Lampa, Azángaro, Puno.

(J): Y tenemos dos programas adicionales que se complementan. El segundo programa se llama “Casas calientes limpias”. Es un paquete tecnológico desarrollado por la Universidad Católica. La Cruz Roja viene y le dice a la Católica: “Necesitamos algo que levante la temperatura y elimine el humo dentro de las viviendas”. Se pone una estructura en la pared mirando hacia donde sale el sol.  

(L): Y la otra tecnología es el aislamiento térmico, que evita que esa energía solar que ha calentado la casa se pierda. Entonces, en el techo pones cal, arpillera y logras aislar la casa.

¿Y en cuántas casas se ha implementado este sistema?

(L): 1,232.  

(J): Pero nuestro cálculo dice que se necesitan 100,000.

(L): Y también tenemos la cocina mejorada: hecha de adobe a la altura de la persona que cocina; tiene una plancha de metal y una chimenea que se lleva el humo al exterior.  

(J): Cocinan con bosta, que bota un humo diez veces más contaminante, que es como fumarse 20 cajetillas de cigarro al día. Entonces, esta cocina es mágica.

También tienen un programa que enseña a emprender. ¿Es correcto?

(L): Es el programa “Puno productivo”. Son cinco tecnologías que las desarrolló el Instituto para una Alternativa Agraria con la Federación de Campesinos del Cusco. Tienes un invernadero, un huerto a campo abierto, pastos combinados y abonos orgánicos. Se hace por cada familia.

¿Cuántas familias tienen en este programa?

(J): 287. Crece papa, quinua, cañigua, haba. Son 23 tipos de verduras dentro de 100 m², todo el año. La meta es que tengan 1 kg de verduras todos los días en su mesa: 60% para llegar a la seguridad alimentaria, 40% para la venta. Estás convirtiendo una economía de subsistencia en una economía de emprendedores.

¿Cómo hacen realidad todo esto?

(L): Es un sueño lograr un cambio tangible. Nosotros trabajamos de manera voluntaria. Y los proyectos logramos implementarlos con donaciones. Se va creciendo por solidaridad.

Podrían no hacer esta labor social y nadie los juzgaría. ¿Por qué lo hacen?

(L): Porque uno puede soñar siempre. Hacer esto genera felicidad.

(J): Es totalmente egoísta, muy personal. Es algo que me hace sentir bien conmigo mismo. Yo sé lo que está pasando en cierta parte del país y de primera mano. No estoy sentado en mi computadora diciendo tal o cual cosa. Es necesario hacer algo, tenemos la obligación. Así me educaron a mí. Es la primera vez en la vida de estas personas que alguien para y les dices: “Oye, ¿cómo estás?, ¿qué necesitas?”.

(L): Son vidas que viven en condiciones muy exigentes y a la vez también es un sitio maravilloso. Y es interesante para nosotros, que hemos sido criados en la ciudad, conocer otros puntos de vista y otras formas de ver el mundo.

 

Autoficha:

 

-“Soy Joaquín de la Piedra. Tengo 56 años. Nací en Lima, de familia de Lambayeque. Estudié Finanzas y tengo una maestría. Actualmente, trabajo en dos inmobiliarias y en Kusimayo. Tenemos una feria de arte que financia el programa ‘Miles de sueños’, se llama Arte Feliz”.

-“Soy Laura Fantozzi. Tengo 58 años. Nací en Lima. De familia de Piura. Estudié Derecho. Trabajé en estudios de abogados, he trabajado en el Estado, luego volví a trabajar en el sector privado y finalmente ahora estoy en Kusimayo, y también trabajo para una fundación”.

-“Para 2026 queremos seguir expandiendo los programas que tenemos en Kusimayo. En la medida en que tengamos mayores donaciones, vamos a poder darles desayunos a más niños, implementar más casas calientes limpias, más invernaderos. Y tenemos un programa de ayuda a abuelitos de Chucuito, Puno”.

 

 

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