Su encuentro literario con el Perú fue la poesía de César Vallejo y España, aparta de mí este cáliz.
—Me marcó porque Vallejo marcó mucho la poesía española de posguerra.
Acaba de publicar el libro 'Los años de Castilla (1840-1865)', donde revisa en detalle aquel periodo convulso de nuestra historia. Perú21 entrevistó a la historiadora Natalia Sobrevilla.
Enseguida llegaron las palabras (y amistad) de Mario Vargas Llosa y Alfredo Bryce Echenique.
—Y si hablo de mestizaje, pues tengo que acordarme de Arguedas. Y si hablo de reflexiones sobre la identidad, pues me acuerdo de mi amistad con (Antonio) Cisneros, la poesía de Blanca Varela. Y por eso estoy feliz de que el congreso pueda celebrarse en Arequipa —me dice Luis García Montero, poeta, ensayista y catedrático español.
Y es director del Instituto Cervantes, uno de los organizadores —junto a la Real Academia Española (RAE) y el Ministerio de Relaciones Exteriores del Perú— del X Congreso Internacional de la Lengua Española (CILE) en Arequipa, que se realizará del 14 al 17 de octubre en la Ciudad Blanca.
El poeta ya está en nuestro país porque por estos días será parte del Festival Internacional Primavera Poética en Lima. Partió de España, viajó toda la madrugada y llegó de mañana. Son las primeras horas del día y está sentado en medio del salón de ingreso al histórico Hotel Bolívar. Le digo que debe estar cansado...
—Esta noche estaré cansado —me dice en voz baja y muestra una discreta sonrisa.
¿Qué sabor particular tiene este CILE en Arequipa?
Desde que se pusieron en marcha los congresos se celebran en distintas capitales de la lengua española y faltaba Perú. Por otra parte, Mario Vargas Llosa quería que el Congreso fuese en Perú y en Arequipa. Fue un acuerdo entre la Cancillería peruana y la Cancillería española con el apoyo de la ciudad de Cádiz. En Cádiz hace un par de años estuvo muy presente Arequipa y el Perú con el trabajo del Centro Cultural Inca Garcilaso, pues este año va a estar Cádiz y sus instituciones muy presentes en Arequipa, ciudad que es símbolo de mestizaje y de entendimiento.
¿Por qué es importante Cádiz a nivel histórico?
En España, en el siglo XIX, hubo un conflicto importante entre una idea de la monarquía absolutista y una opción liberal que lo que quería es que hubiese un respeto por los valores democráticos. Muchos procesos de independencia surgieron como alternativas liberales al absolutismo de la monarquía española. Bueno, en 1812, en las Cortes de Cádiz se defendió la Constitución y el respeto a los valores de la convivencia frente al absolutismo.
¿Se podría establecer un paralelo con la polarización de hoy?
Son distintos marcos históricos y deberíamos aprender del pasado. Hoy vivimos un mundo que está facilitando el extremismo y los discursos autoritarios. Los valores democráticos están en peligro porque hay una élite millonaria que está intentando establecer una dictadura del más fuerte. Vivimos un mundo que está compitiendo entre las dictaduras tradicionales, como China, y la dictadura de los millonarios, establecidos ahora en los Estados Unidos. Las redes sociales están cumpliendo una labor muy importante al servicio de la dictadura de los millonarios. Las redes sociales crean bulos, generan fanatismo que a través de la mentira consigue camuflar los debates que hay. Y la crispación lo que hace es establecer la coyuntura del insulto.
Este encuentro de la palabra llega en una coyuntura de alteración del sentido del lenguaje. ¿Qué importancia tiene reflexionar en este CILE a partir de eso?
Es un congreso que va a hablar de mestizaje, que va a hablar de lenguaje claro y que va a hablar de las repercusiones de la transformación digital. Sería muy negativo no comprender las ventajas que una transformación digital aporta, pero a la vez sería muy negativo también no comprender que la transformación digital, como otros momentos de la historia, puede convertirse en un peligro. Y podemos encontrarnos con unas máquinas y un lenguaje programado para generar racismo, para generar supremacismo, para generar machismo, para generar formas de autoritarismo en vez de respeto a la diversidad. Estamos viviendo un momento donde se está rompiendo la lógica de los derechos humanos, de la justicia internacional, porque parece que la idea “identidad” es el derecho del más fuerte a imponer su criterio frente a otras identidades. Es peligrosa una idea de la identidad en vez de comprender la diversidad. Por eso es muy importante hablar también del mestizaje.
Y que mestizaje no significa avasallar lo originario.
Hay, por una parte, el imperialismo ridículo de cierta gente que en España habla con añoranza del pasado. En el caso del idioma, los españoles somos el 9% de una comunidad de más de 500 millones de hablantes de español. Y qué ridículo es el español que se cree que es el dueño del idioma y que habla como si fuera un imperialista del siglo XV. Con la palabra igualdad estamos asistiendo a otro proceso de manipulación, donde se confunde igualdad con hegemonía. En ese debate hubo un sector intelectual, al principio muy mexicano, que dijo "está por una parte la lengua que fue del imperio y por otra parte, están las lenguas originales; el mestizaje puede ser un concepto que sirva para camuflar el antiguo imperialismo y convertirse en un desprecio de las lenguas originales”.
Que también se hace.
Se hace. Entonces, en ese sentido lo que hay que ser es muy vigilante y defender... Fíjate eso ya lo hizo Andrés Bello en el siglo XIX; por una parte, en el panorama internacional alegrarse de contar con una lengua que nos permite unirnos a tantas personas; pero, por otra parte, que esa lengua no se convierta en un supremacismo para negar las lenguas originales y la diversidad que conviven.
Y que, incluso, dialoguen.
Por eso se trata de tomar conciencia de los derechos humanos, de la libertad, del respeto a la dignidad, en esta época donde está habiendo un genocidio como el de Gaza. Vamos a unir las tradiciones, pero no para santificar. Hay gente que quiere embellecer el pasado. Los seres humanos hemos hecho muchas barbaridades. Embellecer la conquista muchas veces es querer cerrar los ojos a momentos de violencia, y no se trata de eso, se trata de conocer la historia y ver cómo nos hemos hecho.
¿Pensar la palabra está poco valorado?
Empecé a escribir y me deslumbré con García-Lorca, el poeta de mi ciudad que unos años antes de que yo naciera había sido asesinado por los fascistas. Y mi segunda gran influencia fue Antonio Machado, porque era el representante de la poesía cívica. Machado era un poeta que había salido al exilio y murió en el exilio. Y hay una reflexión fundamental de Machado: "tenéis cuidado que la verdadera libertad no solo está en poder decir lo que pensamos". Yo que había crecido en una dictadura, valoraba lo importante que era poder decir lo que se piensa frente a la censura, pero Machado dice "cuidado que para ser libre no basta solo con poder decir lo que se piensa, hay también que poder pensar lo que se dice". Y vivimos en un tiempo que no se piensa lo que se dice. Y con las redes sociales mucha gente cree que a la hora de opinar en vez de pararte y en vez de pensar las cosas, puedes decir lo primero que se te ocurre; y confundir la verdad con la espontaneidad nos hace las víctimas de los bulos. Y Machado nos enseñó a decir que la verdad hay que escribirla con minúscula porque a veces el mundo no es lo mismo para el rey que para su porquero.
Hice la pregunta a partir de un blog suyo sobre vencer el miedo para escribir. ¿Es importante, de alguna forma, tener un cierto pudor antes de usar la palabra?
Claro, porque eso te hace dueño de tu propia conciencia y de tu propio compromiso. Mira, a la hora de escribir tienes miedo; de pronto, porque en el mundo que vivimos de las redes sociales tus opiniones te pueden convertir o en un líder o en un canalla. Y si tú vas a opinar puedes caer en la tentación de escribir para caer simpático a mucha gente o en la tentación de callarte para no ser insultado por mucha gente. Hay que vencer el miedo para opinar de acuerdo con tu propia conciencia sin buscar la simpatía de los “me gusta” y sin guardar silencio por los insultos que puedas tener.
¿Un poeta tiene más o menos miedo a la hora de decir?
Lo que tiene es más pudor. Cuando uno escribe sabe todo lo que cabe en una palabra.
Usted me dice que tiene un nuevo libro que ya escribió, pero que lo ha guardado y que espera volver a leerlo cuando sea oportuno, de tal forma que esta nueva obra no sea repetitiva de su libro anterior de 2022 que trae el peso de la muerte de la escritora Almudena Grandes, su esposa.
Muchas veces las desgracias personales te ayudan a comprender la historia colectiva. La muerte de Almudena para mí significó la ruptura del nosotros. Había un nosotros que definía mi vida y de pronto me quedo solo y ese nosotros no existe. Y eso, fíjate, me ha ayudado a comprender una situación de la realidad donde nos estamos quedando sin nosotros. La cultura de la globalización, más que un nosotros democrático colectivo, lo que nos está dando es un enfrentamiento de la ley del más fuerte, entre los que tienen el armamento y los que no tienen armas ni siquiera para defenderse.
¿Le habla a Almudena?
Me gusta leer en voz alta (lo que he escrito) para ver cómo suena y pienso lo que ella me diría...
Autoficha:
-“Soy Luis Manuel García Montero. Nací en diciembre del 58, tengo 66 años. Y nací en Granada, España. Estudié en los Padres Escolapios de Granada, en un momento en el que la dictadura de Franco iba enseñando sus desgarraduras y tuve la suerte de encontrarme con algunos curas obreros que querían un cristianismo que no tuviese nada que ver con el franquismo”.
-“Me dedico a la poesía porque me deslumbré cuando encontré la poesía de García-Lorca en casa de mis padres. Mantengo mi cátedra en la Universidad de Granada, pero estoy en dedicación de servicio como director del Instituto Cervantes, que exige la dedicación única; desde 2018 no doy clase”.
-“Yo creo que de poemas soy autor de once libros, en ensayos, pues, me identifico con cinco, seis. Mantengo una colaboración con la cadena SER, con El País, con infoLibre porque me gusta estar atento a la realidad. Tuve la desgracia de que mi mujer, la novelista Almudena Grandes, muriera y entonces escribí un libro de poemas durante su enfermedad y su muerte que se publicó en el año 22”.
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