El crecimiento de las exportaciones de productos no tradicionales no solo responde a la calidad de los bienes y al empuje de las empresas detrás de ellos, sino también a la política del Estado en materia de acuerdos, regulación y acompañamiento al sector privado.
Entre las funcionalidades previstas se encuentran pagos de servicios y transferencias, entre otras.
Dentro de estas políticas, las oficinas comerciales de Perú en el exterior (OCEX) han tenido un rol clave. Rafael del Campo, primer vicepresidente de la Asociación de Exportadores (Adex), explicó que estas oficinas permiten contar con un representante del Estado en mercados con potencial para impulsar las exportaciones peruanas.
“La oficina comercial ha sido fundamental, sobre todo para las pequeñas y medianas empresas, que muchas veces no tienen los recursos para tomar un avión y abrir oficinas en los países a los que quieren vender. Son ellas las más beneficiadas”, comentó.
Pese a su relevancia, no todas las OCEX cuentan con un jefe o consejero económico. De las 30 oficinas existentes, 19 tienen consejeros titulares, mientras que las 11 restantes han sido encargadas a consejeros de otras plazas, muchas veces sin un criterio definido. Hay casos en que una OCEX es atendida por un consejero que se encuentra a varias horas de distancia y que, además, debe ocuparse de un mercado totalmente distinto.
La polémica
En mayo de este año, Promperú convocó a concurso público de méritos para cubrir 6 vacantes de consejeros económicos, aunque en realidad son 11 las OCEX sin titular, tres de ellas en los Estados Unidos, un mercado al cual urge darle atención prioritaria.
Luego de sucesivas etapas del concurso, se llegaron a seleccionar apenas a 5 candidatos quienes, luego de más de un mes de haber sido declarados públicamente como ganadores del concurso, aún no han sido asignados a plazas en destino. Nadie explica qué está pasando.
Resultado: las 11 OCEX seguirán sin jefe, faltando hacer un segundo concurso, anunciado por la titular del Mincetur Desilú León hace tres semanas, para llenar las seis plazas que no se cubrirán con los cinco ganadores.
Lo polémico es que en ese concurso se descalificó al exconsejero Económico-Comercial en Shanghái, Vladimir Kocerha, quien ocupó el cargo durante nueve años y medio en dos períodos (entre 2008-2011 y 2013-2019). En un Acta firmada únicamente por Francisco Pegorari, secretario técnico de Promperú e integrante del comité evaluador, se argumenta que Kocerha fue descalificado porque el cargo de consejero comercial que desempeñó por seis años “no califica como un puesto de naturaleza jefatural, gerencial o directiva”, requisito exigido para el concurso.
Es decir, Kocerha fue consejero comercial, el cargo más alto en esas oficinas, tuvo personal a su cargo, el Estado lo contrató durante años para ese puesto, y, ahora que tiene la experiencia, Promperú le dice que no, porque a criterio de la entidad nunca fue jefe, gerente ni director. Entonces, ¿para qué buscan jefes en un puesto que, según su propia lógica, no es de jefe?
Para completar el panorama, en Promperú también hay disputas internas: recientemente fue cesada la gerente general, Lesly Shica, junto con otros cuatro funcionarios con cargos jefaturales.
“Parece que, de unos diez años a esta parte, Promperú ha perdido la brújula”, dijo Kocerha.
Lo curioso es que este problema parece no importar a nadie. Promperú no respondió a nuestro llamado de entrevista y de los gremios que también forman parte del comité evaluador, solo Adex atendió a nuestra solicitud; otros solo dijeron: “No vamos a hablar”.
Dato
Un problema similar de falta de liderazgo en las oficinas comerciales se presentó cuando eran gestionadas por la Cancillería. En ese momento, la situación era aún más complicada, porque los diplomáticos que asumían como consejeros carecían del expertise y del tiempo necesario para la función.
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