En un contexto donde el café de especialidad gana cada vez más espacio en Lima, TASTA se posiciona como una propuesta que prioriza el origen, la relación directa con la finca y la transparencia hacia el consumidor.
El proyecto parte de una idea sencilla pero contundente: el café no comienza en la barra, sino en la finca.
Sin duda, este es el mejor momento para este espacio barranquino que nació hace año y medio. Te contamos su historia.
Ese punto de partida está en Llaylla, Satipo, donde se toman las decisiones que definen el perfil del café, desde el manejo del cafetal hasta los procesos postcosecha.
Ese trabajo en origen se traslada hoy a la ciudad a través de su cafetería ubicada en Jr. Diego de Almagro 445, Jesús María, un espacio que busca acortar la distancia entre productor y consumidor.
Ivan Meza, chef, catador y productor. El vínculo con la finca no es simbólico. Al ingresar al local, un árbol de café recibe al visitante y funciona como recordatorio tangible del origen del grano. Esta presencia permite reconocer las distintas etapas de desarrollo del cafeto y refuerza la narrativa de “de la finca a la taza”.
Hace pocos días, Edith Meza, ingeniera y productora, lideró en la finca la raspa, una práctica agrícola que marca el cierre de la cosecha y prepara la planta para un nuevo ciclo productivo. Este proceso —que consiste en retirar los frutos remanentes y acondicionar el cafeto para la siguiente floración— es clave para asegurar la calidad de la próxima campaña.
Edith Meza, ingeniera y productora, mostrando el cafeto que tiene en su local.
La finca ha incorporado además procesos postcosecha ecoamigables, que permiten ahorrar hasta ocho litros de agua por cada taza de café de especialidad, sin comprometer los atributos sensoriales del grano. Una decisión que refuerza el compromiso ambiental del proyecto y su mirada a largo plazo.
En poco tiempo, TASTA ha logrado un reconocimiento relevante: ocupó el puesto 27 en el ranking The South America’s 100 Best Coffee Shops, una distinción obtenida a menos de dos meses de su apertura y que respalda el trabajo sostenido del equipo en calidad, servicio y coherencia entre origen y taza.
Además, está nominada entre las 100 mejores del mundo.
Finca TASTA participa en Ferias Agrocampesinas y ofrece café en grano con delivery en Lima.
Más allá de premios o discursos técnicos, la propuesta pone el énfasis en el disfrute personal. Para los Meza, el criterio final es el paladar: no importa si se trata de un Caturra o un Geisha, ni si el café se toma con azúcar. Si se disfruta, la experiencia es válida.
Para los Meza, el criterio final es el paladar: no importa si se trata de un Caturra o un Geisha, ni si el café se toma con azúcar. Si se disfruta, la experiencia es válida.
Llegamos a TASTA para compartir un café. Edith prepara un Geisha en Chemex y el resultado es una bebida delicada, con cuerpo y notas florales. En la barra, los clientes eligen métodos como V60 o Chemex, esta última una cafetera de goteo icónica, inventada en 1941 por el químico alemán Peter Schlumbohm.
Desde Satipo hasta Jesús María, TASTA construye una relación honesta con el consumidor, donde entender el café es una invitación abierta y no una exigencia. Café con origen, criterio y una historia que se puede probar en cada taza.
DATOS
-Finca TASTA participa en Ferias Agrocampesinas y ofrece café en grano con delivery en Lima.
-TASTA exporta su café a países de Europa.
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