Minutos después, llegó otro hombre con su recibo en la mano. “¿Ya está mi carro?”, preguntó de rutina, como cualquiera, y la respuesta fue una terrible sorpresa. El ‘Elegante’ había hecho de las suyas otra vez. Augusto Carrasco Velásquez, más conocido como ‘Mono Blanco’, reía en alguna parte de Lima.