En el segundo día de su peregrinación al Líbano, el papa León XIV visita el santuario mariano de Harissa y se reunió con obispos y religiosos.
La llegada del sumo pontífice ha despertado un gran entusiasmo en la población libanesa, que vive con el temor de un nuevo conflicto abierto con Israel.
El papa León llegó desde Turquía el domingo en su primera visita al extranjero como pontífice y trajo un mensaje de esperanza, especialmente para los jóvenes de Líbano cuya fe en su país golpeado por la crisis se ha debilitado.
"Ustedes son constructores esperanza y caridad", le dijo el papa a los religiosos.
San Charbel, canonizado en 1977, goza de gran popularidad en Líbano más allá de la comunidad cristiana, con representaciones del santo de barba blanca presentes en hogares, vehículos y lugares de trabajo.
El pontífice visitó luego Harissa, también al norte de Beirut, donde una gigantesca estatua de Nuestra Señora del Líbano domina el Mediterráneo desde lo alto de una colina.
El santuario es visitado por libaneses de todas las confesiones, y el Papa León lo calificó como “un símbolo de unidad para todo el pueblo libanés”.
La multitud en la moderna y elevada basílica del lugar estalló en vítores y aplausos cuando el pontífice entró, estrechando manos con personas, incluidos sacerdotes y monjas, algunos de los cuales besaron su mano.
La oración “nos da la fuerza para seguir esperando y trabajando, incluso cuando estamos rodeados por el sonido de las armas y cuando las mismas necesidades de la vida diaria se convierten en un desafío”, dijo el pontífice a la multitud de obispos, figuras religiosas y agentes pastorales, tras escuchar testimonios de los participantes.
“Mensaje de paz”
“Recuerdo la responsabilidad que todos tenemos hacia los jóvenes”, dijo León.
“Es necesario, incluso entre los escombros de un mundo con sus propios fracasos dolorosos, ofrecerles perspectivas concretas y viables de renacimiento y crecimiento futuro”, añadió.
Muchos libaneses, especialmente jóvenes, abandonaron el país tras la devastadora crisis económica iniciada en 2019, ampliamente atribuida a la corrupción oficial y la mala gestión.
Han crecido los temores en el país de una nueva guerra entre Israel y Hezbollah, pese al alto el fuego de noviembre de 2024 que buscaba poner fin a más de un año de hostilidades.
Israel ha intensificado sus ataques contra Líbano en las últimas semanas a pesar de la tregua, mientras el gobierno libanés, sin recursos, enfrenta fuerte presión de Estados Unidos para desarmar a los militantes respaldados por Irán.
Tony Elias, sacerdote de 43 años del pueblo de Rmeish, en la frontera de Líbano con Israel, dijo: “Hemos vivido casi dos años y medio de guerra, pero nunca hemos estado sin esperanza”.
León “ha venido a confirmar que lo que hemos atravesado no ha sido en vano, y creemos que trae un verdadero mensaje de paz —una paz viva”, dijo a AFP.
Un día antes, el papa había llamado a los líderes libaneses a servir a su pueblo que tanto ha sufrido, y muchos libaneses expresaron el lunes su alegría por la visita del pontífice.
“Todos van a Roma a ver al papa, pero él ha venido a nosotros”, dijo la ama de casa Therese Daraouni, de 61 años, que estaba entre quienes esperaban al borde de la carretera para ver a León.
“Esta es la mayor bendición, la mayor gracia y esperanza para Líbano. Espero que la gente se una por el bien de Líbano y de su pueblo”, dijo a AFP.
Encuentro interreligioso
Yasmine Chidiac, que esperaba ver a León, dijo: “Estamos muy felices por la visita del papa. Su viaje ha devuelto la sonrisa a nuestros rostros”.
El papa celebrará un evento interreligioso en la Plaza de los Mártires, en el centro de Beirut, con diversas figuras de las 18 confesiones religiosas oficialmente reconocidas en Líbano.
Luego se reunirá con jóvenes en el patriarcado de la iglesia maronita de Líbano en Bkerke, fuera de la capital.
El domingo, León pidió a los líderes libaneses ponerse “con compromiso y dedicación al servicio” del pueblo y exhortó a la reconciliación en un país donde las divisiones de la guerra civil de 1975-1990 nunca se han sanado por completo.
Más de 10,000 personas de entre 16 y 35 años se han registrado para asistir, según los organizadores, incluidos más de 500 provenientes del extranjero.
Las autoridades han declarado el lunes y martes como feriados oficiales, y las medidas de seguridad reforzadas incluyen cierres de carreteras y la prohibición total de la fotografía con drones.
(Con información de AFP)
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