Japón registró este domingo pequeños tsunamis en las costas del noreste del país luego de un sismo de magnitud 6,9 ocurrido en el mar, según informó la Agencia Meteorológica de Japón (JMA). El fenómeno no provocó daños, aunque generó preocupación en una región marcada por recuerdos de tragedias anteriores.
El primer tsunami alcanzó Miyako, en la prefectura de Iwate, a las 17H37 (08H37 GMT), "pero fue tan pequeño que la agencia meteorológica de Japón (JMA) dijo que no pudo medir su tamaño". Poco después, las estaciones costeras de Kuji y Ofunato, en la misma zona, registraron olas de hasta 20 centímetros, mientras que otras localidades cercanas reportaron movimientos menores.
El sismo principal se produjo a las 17H03 (08H03 GMT) frente a las costas de Iwate. Inicialmente, la JMA calculó su magnitud en 6,7, aunque luego la revisó al alza, situándola en 6,9. Tras emitir un aviso de tsunami de carácter preventivo, la agencia lo levantó unas horas más tarde al constatar la baja intensidad del fenómeno.
Antes de la reunión diplomática, se anunció una cumbre presidencial con José Jerí en las próximas semanas.
Por su parte, el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) estimó la magnitud del sismo en 6,8, una cifra muy cercana a la reportada por la JMA. Según el organismo japonés, el primer temblor fue seguido por varias réplicas de entre 4,6 y 6,3 grados, todas sin riesgo de tsunami ni reportes de daños estructurales.
Las transmisiones en vivo de la televisión japonesa mostraban imágenes de un mar sereno, sin signos visibles de alteración. Sin embargo, las autoridades mantuvieron por varias horas el monitoreo en las costas de Iwate y sus alrededores como medida de precaución.
Esta zona del país aún conserva la memoria del devastador terremoto de magnitud 9,0 ocurrido en 2011, que generó un tsunami masivo y dejó cerca de 18.500 muertos o desaparecidos. Aquel desastre también desencadenó la fusión de tres reactores en la planta nuclear de Fukushima, en lo que se considera el peor accidente atómico desde Chernóbil.
Japón se encuentra sobre la intersección de cuatro grandes placas tectónicas, en el extremo occidental del denominado "Anillo de Fuego" del Pacífico, una de las zonas con mayor actividad sísmica del planeta. Esa ubicación geológica lo expone de manera constante a movimientos telúricos.
El archipiélago, con una población cercana a los 125 millones de habitantes, experimenta cada año unos 1.500 sismos de distinta magnitud. La mayoría son leves, aunque su impacto depende de la profundidad y cercanía con zonas habitadas o costeras.
En esta ocasión, la rápida acción de los sistemas de alerta y la calma con la que reaccionó la población evitaron cualquier situación de pánico. El episodio recordó, no obstante, que Japón sigue siendo un país donde la tierra nunca deja de moverse.
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