La defensa de Valeria refutó la condena de 12 años porque consideraba que la sentencia era “injusta y desproporcionada”, a pesar de haber aceptado el veredicto. Además, señaló que la postura de la Justicia no tuvo valoración “en toda su magnitud, extensión e intensidad la violencia de género, la situación de extrema vulnerabilidad social, económica, cultural”.