Un pueblo ubicado en el rincón del Perú, abandonado a su suerte, es la más grande demostración de amor al país. Pese a la precariedad y la indiferencia de las autoridades, no dudan en expresar su orgullo por ser peruanos. Ahora, medio siglo después, empiezan a ver los primeros vestigios de desarrollo y todo ‘gracias’ al presidente colombiano, quien pretendiendo generar un conflicto, consiguió todo lo contrario.