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Ahora si ese pavo está Maduro…

“Tras la entrega del premio Nobel a la hija de María Corina Machado y la posterior salida cinematográfica de la laureada a Noruega como que ya no quedan muchas hojas más para leer en este libro”.

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Aldo Mariátegui
Columna de Aldo Mariátegui.
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Hace no mucho me atreví a pronosticar que EE.UU. iba prontísimo a intervenir en Venezuela y derrocar a Maduro. Y me quemé... Pero nuevamente me ronda la cabeza que tras la entrega del premio Nobel a la hija de María Corina Machado y la posterior salida cinematográfica de la laureada a Noruega como que ya no quedan muchas hojas más para leer en este libro, en especial con Machado a salvo afuera y toda la prensa del mundo con ella, la Navidad ya tan cerca (los “Bring the boys back home!” y “Happy Xmas, war is over!” pesan siempre por estas fechas), el costo de tener tantos “toys & boys” bélicos en la zona y con la oposición interna de los demócratas a una operación fortaleciéndose.

Como que uno intuye que esta trama va a terminar antes de que empiece el año próximo (como antecedente cabalístico, la defenestración del narcotiranuelo panameño Noriega ocurrió el 20 de diciembre de 1989. Recuerdo como ayer que viajaba en un bus público en España cuando transmitieron la noticia por un parlante interno).

Quien debe estar con las barbas en remojo es el presidente colombiano Petro, al que Trump ha amenazado directamente ayer. Si con Maduro hay una discrepancia ideológica, con Petro se percibe una antipatía química. Además, la producción y exportación de cocaína colombiana a EE.UU. está en niveles récords, pues Perú “atiende” los mercados brasileños y europeos. A portarnos bien, silbar, mirar otro lado y no elegir a un rojo en Perú para que Trump no nos ponga el ojo encima.

Hablando de coca, y como dato curioso, desde comienzos del siglo XX hasta los 20 también se cosecharon hojas de coca en la entonces colonia holandesa de Java, la entonces colonia japonesa de Formosa/Taiwán y en la entonces colonia británica de Ceilán/Sri Lanka, además de, sin mayor suerte, en la India británica y la entonces colonia alemana de Camerún. Java fue por lejos el mayor productor mundial desde 1912 hasta los 20 y Formosa fue famosa por la “calidad excelsa” de su cocaína. 

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