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CADE Universitario en Ica y Loreto: La elección más importante es cultural

Hoy, la formalidad es el terreno más fértil donde empresas y jóvenes pueden construirse mutuamente. 

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Cade universitario Ica Loreto
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Por Silvana de los Heros Salazar, gerente de Asuntos Corporativos y Sostenibilidad de Zegel, Idat, Corriente Alterna e Innova Teaching School

El Perú (y el mundo) tiende a resaltar rebeldías históricas: las artísticas, las políticas, las sociales. Hoy, la contracultura cambia de romper reglas a cumplirlas. La informalidad es la nueva normalidad; la falta de ética, la del “vivazo” y lo improvisado manda en una jungla que cuenta con institucionalidad también informal. Si esa es la nueva regla, la verdadera rebeldía juvenil es elegir la formalidad. Estructurar proyectos, exigir derechos, construir ciudadanía.

Frente a esta realidad, resulta casi paradójico —pero profundamente necesario— reunir a decenas de jóvenes de distintas regiones para hablar, desde dentro del sistema, de aquello que en el país se ha vuelto anormal. Los jóvenes no son ingenuos: sienten que hay piezas que no encajan, que incluso en la elaboración de leyes hay algo que no termina de cuadrar. Pero también saben que carecen de espacios donde ejercitar la reflexión crítica, el análisis y la conversación honesta con profesionales que han logrado convertir sus historias en caminos posibles.

Por eso encuentros como los CADE Universitarios —y con mayor razón sus ediciones descentralizadas— importan tanto: porque abren un espacio donde lo distorsionado puede discutirse con libertad, con rigor y con propósito. Desde Zegel e Idat reconocimos esa necesidad y, en alianza con IPAE Acción Empresarial, asumimos el compromiso de llevar esta conversación donde realmente hace falta. Así nacieron las réplicas descentralizadas en Ica y Loreto, dos escenarios distintos pero unidos por una misma búsqueda: formar jóvenes capaces de pensar, cuestionar y construir el país que merecen.

Imagínense, por un momento, a una joven iquiteña escuchando al CEO de Yape explicar con cercanía cómo una empresa con millones de cuentas activas puede impulsar inclusión financiera, innovación responsable y empleo formal. O viendo al fundador de Nutri H, Julio Garay, contar cómo su tesis para combatir la anemia terminó ganando un premio de History Channel, el reconocimiento de la ONU y contratos con programas sociales por su impacto real. Su historia demuestra, con hechos, que cuando una idea nace pensando en los demás, sí se premia, sí se valora y sí transforma. Esa debería ser nuestra normalidad.

Hoy, la formalidad es el terreno más fértil donde empresas y jóvenes pueden construirse mutuamente. Cuando la empresa deja de ser solo empleador y se convierte en puente de bienestar, estabilidad y propósito, la confianza se fortalece. Eso es exactamente lo que ocurre en los CADE Universitarios Descentralizados: ejecutivos de Lima y de las regiones explican con claridad cómo funciona “el lado rebelde” de la cancha, el que apuesta por reglas, responsabilidades y desarrollo real.

En un año preelectoral cargado de desconfianza, descentralizar estos mensajes es más urgente que nunca. Casi 7 millones de jóvenes irán a las urnas, y lo harán desde realidades muy complejas y diversas, marcadas por sus regiones y por las oportunidades —o la falta de ellas— que encuentran en su propio territorio. Por eso llevar inspiración, liderazgo y conversaciones sinceras a regiones como Ica y Loreto es una forma concreta de fortalecer competencias, abrir caminos y potenciar el poder de los jóvenes en un sistema democrático.

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