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Candidaturas tibias

"Una instantánea electoral preocupante, pues semejante dispersión indica que los liderazgos y los discursos políticos con que estos se han lanzado han tenido un impacto paupérrimo".

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Candidaturas tibias
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El Perú se encuentra en una coyuntura extraña. Mientras, por un lado, se van acortando los días que faltan para las próximas elecciones, por otro, no hay un solo candidato que despunte en las preferencias ciudadanas.

Una reciente medición nacional de la intención de voto realizada por Ipsos revela que ninguno de los aspirantes supera el 10% de la intención de voto. En los primeros puestos figuran Rafael López Aliaga (9%), Keiko Fujimori (8%), Mario Vizcarra (7%), Carlos Álvarez (4%), César Acuña (3%) y Alfonso López Chau (3%). Diferencias en realidad significativas solo porque, de momento, esos puntajes los distinguen del pelotón que viene a remolque, una turbamulta de candidatos que se aprieta en la categoría de “Otros”, pugnando todos ellos por encontrar la manera de dar el azaroso saltito que los aleje de la cola de quienes apenas alcanzan entre el 1 y el 2%.

Una instantánea electoral preocupante, pues semejante dispersión indica que los liderazgos y los discursos políticos con que estos se han lanzado han tenido un impacto paupérrimo. En anteriores oportunidades, estando, como hoy, a menos de 150 días de los comicios, ya existían dos o tres postulaciones que dominaban con diferencia la carrera hacia Palacio de Gobierno.

El mensaje parece ser claro. El país continúa esperando propuestas sólidas, verosímiles y con visión de futuro, que diferencien a algún candidato de los rostros que actualmente dominan la escena política y, por qué no decirlo, sean del todo ajenos a quienes han venido manejando el país –desde la Plaza Mayor o la Plaza Bolívar– en los últimos años.

Aunque la encuesta registra que la opción por el voto blanco o nulo ha bajado del 36 al 30%, tampoco es para hacer fiesta, pues se trata igualmente de un guarismo elevado que hurga en la misma herida: la minúscula fe que la ciudadanía tiene en los partidos políticos en actividad y sus figuras más notorias.

Vencido el plazo de las elecciones internas, esperemos que las estrategias de los partidos para fortalecer tan frágiles posiciones en el tablero electoral no se carguen ahora con una indeseable exacerbación de las retóricas confrontacionales y del consabido festival de promesas irrealizables. Ni el país ni nuestra democracia lo resistirían.