- En su revanchista libro El pez en el agua, Vargas Llosa narró la larga ordalía de males estomacales que sufrió durante su fallida campaña presidencial de 1990. Pues que se vaya preparando Barnechea, que me imagino que al pobre le van a pretender dar de comer de todo durante las visitas electorales que le van a tocar. ¡Mínimo le ofrecerán criadillas! Tendrá que estar con su Clorotrimetón, su Pepsobismutol y su Entero-Bioformo siempre a mano. Haya una vez contó en mi casa que él jamás volvió a aceptar comida así nomás luego que su fiel asistente personal Jorge Idiáquez evitó, por una corazonada, que ingiera un pez envenenado en Iquitos. Alan sí era un aventurero gastrónomico en su primer gobierno, en donde ante la TV hasta bebió agua no muy limpia en el casco trajinado de un obrero.
Hablando de comida, nuestros pisqueros y chefs deberían aprovechar la visita del megamillonario Jeff Bezos para seducirle a que apoye algún consorcio para abrir restaurantes peruanos de calidad por todo EE.UU. (y el mundo), además de difundir al pisco (batalla en donde se tiene que enfrentar a la mala leche de los productores mexicanos de tequila). Todo eso sería “peanuts” para ese magnate.
-Falleció Efraín Goldemberg tras una larga y fructífera vida. Era un tipazo, de esos señores mayores tan brillantes que, como rezaba el viejo refrán, ven a través del alquitrán, además de siempre muy correcto y educado. Fue un muy buen canciller y ministro de Economía sin ser diplomático o economista, pues se supo rodear de gente competente. Como casi siempre sucede en el Perú, fue maltratado por haber puesto desinteresadamente el hombro en el Estado, al que sirvió dejando de lado una notable carrera empresarial. En su caso fue por los roedores de esa maldita caviarada que tanto daño le ha hecho al Perú en lo que va del siglo XXI. Descansa en paz, Efraín, que algún día nos volveremos a tomar unos whiskies en otros lares para que me ilustres nuevamente de la Viena que amabas tanto.
VIDEO RECOMENDADO