Alguien me contaba que en Londres la gente tiene que tomar vitamina D en invierno porque la falta de sol genera una deficiencia que afecta el estado de ánimo. También sé que en los países nórdicos, donde el día en invierno puede llegar a tener apenas 5 o 6 horas de luz, han salido al mercado “antidepresivos estacionales” que, a diferencia de los antidepresivos normales que se tienen que tomar por uno o dos años, se toman solo por temporadas.
Ya van varios inviernos en los que me he preguntado si nuestra capital no tendrá algo de “nórdica”. Son demasiadas las personas que manifiestan “un bajón” en invierno, sin referirse a una depresión mayor. Durante años he considerado Lima como una ciudad un poco depresiva; después he tenido épocas donde la he considerado “bipolar”, porque la mitad del año puede ser muy bonita, pero la otra mitad es Lima la horrible, Lima la gris, la ciudad del polvo y la niebla, ‘la ciudad pecera’. Cuando uno baja en el avión y cruza el colchón de nubes, es literalmente como si nos sumergiéramos en una pecera, mojada, gris, donde uno siente la presión atmosférica, o hidrostática en este caso, ya que vivimos en 100% de humedad.
Lima es una ciudad escindida donde convive la belleza con la fealdad. Tiene cosas maravillosas, como el mar, la comida y la diversidad, pero también está el tráfico, la hostilidad y la mediocridad.
El invierno limeño se tiene que “atravesar”. Ayuda mucho viajar (dentro o fuera del país), leer, ver películas (que es otra manera de viajar), ir al cine, al teatro. El deporte, como siempre, es quizá el mejor antidepresivo. Ver gente, no aplatanarse y hacer ese esfuerzo por salir al encuentro. La comida, que en esta época es cuando más provoca refugiarse en ella, debe ser un placer —que, además, congrega—, pero sin abusar de los alimentos inflamatorios.
Es lo que hay. Es la ciudad que nos ha tocado. Ya depende de cada uno verle el lado feo o el lado amable. Si optas por lo segundo, no son pocas las cosas interesantes que nuestra capital tiene para ofrecer y disfrutar. Pero igual, salgan, viajen.
En cuanto al invierno, hay que atravesar el túnel nomás. Tarde o temprano el sol saldrá.
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