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El quinteto (peruano) de Alejandría…

“En realidad, de los expresidentes procesados, el único realmente malvado es Vizcarra, que muy probablemente sea un psicópata de manual (deberían hacerle un examen mental)”. 

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Aldo Mariátegui
Fecha Actualización
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Pedro Castillo es tan poca cosa que hasta cierta lástima suscita su merecida condena. No es un tipo intrínsecamente malo, como su cómplice Aníbal Torres, ni un arribista inescrupuloso dispuesto a todo, como su otra cómplice Betssy Chávez. Es casi un inimputable por su ignorancia y evidentes limitaciones intelectuales que lo hacen bordear el retardo mental (es increíble cómo pudo ser profesor. Y más aún que esa dizque “universidad” César Vallejo le haya concedido una maestría). 

En realidad, de los expresidentes procesados, el único realmente malvado es Vizcarra, que muy probablemente sea un psicópata de manual (deberían hacerle un examen mental). Ollanta Humala es otro hombrecito muy limitado, pero mejor intelectualmente que Castillo. Es un tipo marcado por la locura de sus excéntricos padres y la ambición desmedida de su esposa Nadine, pero no tiene la maldad ni la locura de su hermano Antauro, otro probable psicópata. 

En cuanto a PPK y Toledo, estos dos son básicamente unos conchudazos amorales que creían que siempre podrían hacer los que les daba la gana, con la diferencia de que los vicios dominaron completamente a Toledo, quien además también tuvo en su desequilibrada y ambiciosa esposa/socia Eliane a una pésima compañía. En cuanto a PPK, hace años que un exministro del segundo belaundismo lo había pintado magistralmente en privado, sin que nadie le hiciese mucho caso: “Es ocioso, solo le importa ver lo que obtiene y nunca va a asumir decisiones difíciles”. Mario Vargas Llosa añadió, en El pez en el agua, que era muy vanidoso. Pero nadie avizoró la tremenda frivolidad que mostró en la presidencia. Una pena como acabó tan mal, porque evidentemente es mucho más inteligente, preparado y sofisticado que los otros tres.

Es trágico ver a tanto expresidente condenado (a los que seguramente se sumará la inefable Dina Boluarte), pero nos queda el consuelo melancólico qué en el Perú, a diferencia de la mayor parte del planeta, los gobernantes no quedan impunes.