Se vienen en nuestro país varias semanas antes de las elecciones generales de abril y debemos tener cuidado con las noticias que leamos en las redes. Con la propagación de la IA, todo lo que parece real, ¡puede ser una mentira!
Lo mismo puede ocurrir con temas de salud. El Internet es una fuente de buena y muy mala información que lleva a que una persona decida tomar alguna decisión, que podría finalmente afectarle. Lamentablemente, hoy, no es fácil diferenciar sitios web que nos ayuden a reconocer las decisiones correctas de las perjudiciales en este tema.
Cada día es más frecuente que en el consultorio el paciente me diga que luego de hacer una investigación, concluya que prefiere no tomar ese medicamento para sus dolores de cabeza por los efectos secundarios. Lo entiendo y es válido. Les pregunto de dónde han sacado esa información y la respuesta es siempre la misma: de las redes. ¿Qué quieren decir con esto? Que han leído lo que otros, con el mismo problema, han concluido y posteado. El problema es que no muchos tienen la capacidad de analizar los innumerables estudios científicos publicados y tampoco tienen el conocimiento sobre epidemiología, estadística, fisiopatogenia, farmacología y medicina para analizar las conclusiones de un estudio clínico, que usualmente un médico tiene. Son conclusiones basadas en la experiencia de esas personas, lo cual no es muy científico.
De hecho, tampoco todos los médicos tienen todo el conocimiento sobre un tema y es por ello que recurren a las fuentes de información. En el caso del dolor de cabeza las recomendaciones de la International Headache Society, European Headache Federation u otras asociaciones locales son de muy buena ayuda. Los integrantes de estas asociaciones tienen la experiencia suficiente basada en evidencia científica. Nosotros las seguimos.
Una forma de discriminar si puede o no ser fiable lo que escuchamos o leemos, es analizar quién lo dice. No siempre “ese” médico tiene la verdad absoluta de lo que promociona, pero nos da la imagen de verdad científica en todo esto. Tenemos una propaganda en TV donde para promocionar una marca de Magnesio, habla un médico en off diciendo verdades que no tienen que ver con el producto y lo asevera con “dice la neurociencia”. Suena contundente la recomendación. Luego aseveran que el magnesio y el zinc ayudan para el cerebro y el sistema inmune. Cierto. Lo que no nos dicen es que con la cantidad de estos metales que recibimos en nuestros alimentos, es más que suficiente para que todo funcione adecuadamente en el organismo.
“Si algo sirve para todo, entonces, sirve para nada”. Recuerde esto cuando un personaje conocido de la TV o un actor famoso publicite en las redes esa medicina maravillosa que la salvará de su dolor de cabeza.