El trabajo de un banquero central casi siempre es muy difícil. El BCRP enfrenta hoy una coyuntura compleja: la inflación está controlada, el sol se ha fortalecido como pocas monedas en la región, y la actividad económica muestra señales poco claras: algunos sectores se recuperan, otros siguen fríos. A eso hay que incluir la política vigente del gobierno americano para debilitar el dólar y sostener el empleo, presionando a la FED a bajar las tasas. En este contexto ¿hay espacio para reducir la tasa de referencia? Esa es la pregunta que se deben estar haciendo los que manejan el BCRP.
Mantener la tasa en sus niveles actuales relativos a la tasa de la FED limita la reactivación interna, alimenta la apreciación cambiaria y afecta la competitividad de sectores orientados al mercado externo. Pero reducirla demasiado rápido también tiene riesgos, lo que podría justificar la política actual de cautela del ente rector. Tenemos inflación baja, pero con un componente importado importante por el impacto de la apreciación del sol que abarata muchos bienes y reduce la competitividad en varios sectores exportadores. Por otro lado, la economía crece, pero no en forma homogénea, con repuntes en sectores primarios y algunos servicios; con un crecimiento lento del crédito privado, de la masa salarial y de la inversión. Un crecimiento magro.
¿Existe una brecha entre el crecimiento del PBI real y potencial? Las cifras del propio BCRP indican que hay holgura, lo que permitiría mayor flexibilidad. Luego de la pandemia todavía seguimos debajo del nivel de pleno empleo, lo que podría justificar una política monetaria menos contractiva que impulse la demanda interna sin generar presiones inflacionarias.
En el contexto actual mantener una tasa más alta que la FED incentiva el ingreso de capitales, aumenta la demanda por soles y reduce el tipo de cambio, agravando la pérdida de competitividad de sectores sensibles. El alza de los precios del oro y cobre también está contribuyendo a esta enorme oferta de dólares en el país.
La decisión sobre cambios en la tasa de referencia es difícil porque existen señales mixtas: una inflación muy baja, un nivel de actividad económica por debajo de su potencial y un tipo de cambio apreciado justificarían recortes. Sin embargo, el riesgo-país y la volatilidad política sugieren cautela, sin recortes agresivos, pero si evitando que se vuelva innecesariamente restrictiva.
Una reducción de la tasa disminuiría la presión sobre el sol, mejoraría condiciones de financiamiento para empresas y familias, contribuiría a reconstruir la inversión y el empleo, y evitaría que la inflación se vuelva demasiado baja (ya está muy cerca del límite inferior del rango meta, lo que no es bueno). Pero no está exenta de riesgos, particularmente en un ambiente político incierto. En este contexto de una economía con inflación baja, moneda fuerte y demanda interna débil, podría haber margen para una reducción de tasas que al menos acompañe a las de la FED. Estoy seguro de que el BCRP es consciente de las señales mixtas y retos que enfrenta y tomará la mejor decisión. Claramente dispone de las herramientas para hacerlo.