El gobierno aún le debe a la ciudadanía una aclaración con solvencia y, sobre todo, brindar mayores garantías de que no se busca repetir la historia ignominiosa de intervención en la prensa. En lo mediato, se precisan procesos competitivos, objetivos y transparentes de designación y remoción de las autoridades del IRTP con la finalidad de que, algún día, el “viaje” al estándar de credibilidad y legitimidad de la BBC se pueda llevar a cabo.