Así, correspondió a Dina Boluarte, como presidente de la República, presidir el sistema de defensa nacional; organizar, distribuir y disponer el empleo de las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional, y adoptar las medidas necesarias para defender la República y la soberanía del Estado, todas atribuciones y obligaciones de su condición de jefa suprema de las Fuerzas Armadas y de la Policía Nacional.