Edu tiene 23 años y vino a hacer voluntariado en Puno a través de una ONG peruana que encontró googleando. Pagó 400 euros para cubrir gastos de transporte, alojamiento y acompañamiento en uno de los distritos de mayor pobreza. A pocos días de llegar a Lima, viajaba en un bus a Juliaca, donde supuestamente lo iba a recibir el alcalde del distrito pobre al que iba a ayudar. El bus llegó de noche y el alcalde no apareció. Tuvo que llamar a su celular e insistir para que lo recogiera. Lo quisieron convencer de que buscara un hostal en el paradero de Juliaca, pero Edu, que ha vivido en Líbano y viene de recorrer la India entera, supo identificar que no era buen lugar para pasearse con su Mac y cámara profesional en la mochila. Insistió hasta que el alcalde apareció, y le confirmó, como quien no quiere la cosa, que era una zona peligrosa de Juliaca.