La inestabilidad que estamos viviendo genera un alto grado de desconfianza que impide avanzar para recuperar la inversión privada, el crecimiento económico y el progreso social. Las condiciones macroeconómicas siguen siendo muy sólidas, pero sin una pronta recuperación del crecimiento solo pasaremos a tener más pobreza, más inestabilidad y más desconfianza.