En los años 90, solo uno de cada diez argentinos vivía en pobreza. Hoy son cinco de cada diez los que viven en pobreza e indigencia. ¿Se sorprenden entonces los políticos de izquierda en la región que hayan perdido las elecciones en Argentina? Me imagino que se preguntan cómo es posible haber perdido el control de ese país, si ya tenían a millones de personas subsistiendo de las dádivas del Estado socialista. Para ellos, los votos deberían haber estado garantizados.