Por eso se ve las comisiones prácticamente en silencio, en unas salas completamente vacías, hasta los asesores brillan por su ausencia, si no fuera por el presidente que preside, sería una sesión fantasma; no hay debates, aparecen en virtual solo a la hora de votar, porque si no, les descuentan, y para los congresistas sería un sacrilegio meterse con la plata que perciben.