2020 nos deja con un déficit fiscal, explicado por el aumento en el gasto público para enfrentar la pandemia. Si logramos evitar la segunda ola, el exceso de gastos bajará. Por el lado de los ingresos, la recaudación tributaria, principal fuente de ingresos del gobierno, cayó 30% en 2020. Si retomamos el crecimiento, subirá la recaudación. Nada de esto quita que se necesita de una reforma tributaria, de modo que todos paguen, y de una mejora en la eficiencia y eficacia del gasto público. Gastar mejor.