La inseguridad ciudadana es definitivamente el problema principal que existe en el país y por supuesto la ciudadanía lo manifiesta públicamente y se refleja en las encuestas, porque este Gobierno incapaz no solo nos ha dejado en orfandad, sino que ha contribuido al incremento de la criminalidad y la delincuencia que nos han arrinconado y están jaqueando nuestra sociedad.
El último asesinato de un diplomático indonesio en la puerta de su casa es la muestra palpable de la terrible realidad que estamos viviendo, porque ya nadie se puede sentir seguro y menos en ciudades grandes como Lima y en zonas exclusivas como San Isidro o Miraflores, recordando todos los asesinatos a la carta que se dieron en estos meses. Solo para graficar esta crisis de inseguridad ciudadana, a la fecha van 4,875 asesinatos y el espiral de violencia se incrementa.
Las bandas criminales tienen prácticamente sitiadas ciudades como Lima y Trujillo, con la ola de extorsiones que cada día cobra víctimas con sicarios que asolan diversos sectores económicos, desde transportistas, comerciantes, construcción civil y evidentemente todo lo relacionado con economías ilegales, que por cierto están boyantes en precios e ingentes utilidades.
En ese escenario, el Gobierno está más preocupado en atender sus denuncias de corrupción y blindar hasta al ‘hermanísimo’ de la presidenta, que también estaría involucrado en un tinglado de corrupción con el actual ministro de Justicia, que se ha dedicado a degradar la función ministerial, comportándose como un troll en redes sociales y evadiendo sus responsabilidades penales, inclusive atreviéndose a acusar a los operadores de justicia de ser una supuesta “organización criminal” para eludir sus responsabilidades penales; el mundo al revés, cuando solo por los indicios ya debería estar fuera del Gobierno, pero se encuentra protegido y blindado por la presidenta y el propio Congreso.
En ese escenario, el tema de seguridad ciudadana va a terminar siendo la agenda de la próxima campaña política y aparecerán los cantos de sirena de muchos candidatos que utilizarán la demagogia para engañar a los incautos electores con fórmulas mágicas para enfrentar la delincuencia. Hay que tener mucho cuidado y no caer en el juego, un discurso que invoca mano dura no tiene asidero si no se conoce los antecedentes de los que lo proponen, y sobre todo si no tienen el sustento técnico para abordar con seriedad la lucha contra la delincuencia en el país. Avisados estamos todos los electores.