Una nueva escena de horror sacudió a Lima este lunes 9 de junio. El Ministerio del Interior informó del hallazgo de un cuerpo desmembrado en la zona de La Atarjea, en el distrito de El Agustino.
Se trata del torso y las extremidades inferiores de una mujer aún no identificada, encontrados en las instalaciones donde Sedapal capta y trata el agua del río Rímac para abastecer a la ciudad.
Sus hijos hallaron huesos humanos y un zapato infantil en el lugar indicado. La PNP y la Fiscalía investigan el crimen.
Según el comunicado oficial del Ministerio, difundido a través de sus redes sociales, la zona fue inmediatamente intervenida por un equipo especializado de la Policía Nacional del Perú (PNP), que ya coordina con el Ministerio Público para esclarecer el crimen. Las autoridades han calificado el hallazgo como un hecho de extrema gravedad, por la naturaleza del descubrimiento y el grado de violencia aparente.
Comunicado del Ministerio del Interior (Foto: x)
El cuerpo fue hallado en dos puntos distintos. El torso apareció cerca de una de las bocatomas utilizadas para desviar el agua del río hacia la planta de tratamiento de agua potable de La Atarjea. En tanto, las extremidades inferiores fueron encontradas en las rejillas de la bocatoma contigua, atascadas entre los residuos que arrastra el caudal.
Hasta el momento, no se ha encontrado la cabeza ni las extremidades superiores de la víctima, lo que ha dificultado su identificación inmediata. No obstante, agentes de la Policía han informado que la mujer presentaba tatuajes visibles que podrían ser claves para su identificación. Uno de ellos se encuentra en el centro del busto y representa símbolos de estética budista; el otro es una frase escrita cerca del hombro izquierdo.
Los restos fueron retirados con sumo cuidado por el personal forense, quienes también recogieron muestras de agua y tejidos para realizar los exámenes correspondientes. El Ministerio Público ha ordenado el traslado de los restos a la Morgue Central de Lima, donde se realizarán las pruebas de ADN y necropsia para determinar la identidad de la víctima, así como las causas y el tiempo estimado de la muerte.
Las autoridades no descartan ninguna hipótesis, aunque las primeras diligencias apuntan a que el cuerpo fue arrojado río arriba y los restos habrían sido arrastrados por la corriente hasta ser atrapados por las estructuras de La Atarjea. La forma en que se han encontrado las partes sugiere que el crimen podría haber sido cometido con premeditación y alevosía.
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