María Acuña, en tanto, es señalada por supuestamente obligar a sus trabajadores a dividir sus remuneraciones entre ellos. Como era previsible, ella rechaza los cargos y afirma, sin exhibir pruebas, que todo es producto de un presunto chantaje. Por lo pronto, todos estos casos están indistintamente en la SAC o en la Comisión de Ética y ahí sí tendrán que responder por sus actos.