Las enfermedades crónicas se han convertido en uno de los principales desafíos sanitarios, económicos y sociales del Perú. Según un reciente informe de la Federación Latinoamericana de la Industria Farmacéutica (FIFARMA), entre 2018 y 2022, el país perdió US$ 9,500 millones por baja productividad asociada a estas condiciones, un equivalente al 4.3% del PBI, superando el promedio regional (3.5%).
El impacto no solo es económico. Se estima que alrededor de 13.9 millones de peruanos conviven con alguna enfermedad crónica —como diabetes mellitus, hipertensión arterial, cáncer u obesidad— y más de la mitad no recibe atención médica adecuada de forma regular. Además, el Ministerio de Salud calcula que los costos derivados del sobrepeso y la obesidad ascienden a US$ 2,605 millones, afectando principalmente a familias de menores ingresos y saturando la capacidad de los establecimientos públicos.
"A pesar de ser prevenibles, estas enfermedades están cobrando la vida de miles de personas, con intervenciones que podrían actuar desde la atención primaria, hábitos saludables y educación sanitaria", explica el Dr. Pedro Quispe, coordinador académico de la carrera de Medicina Humana de la Universidad de Ciencias y Humanidades (UCH).
El acceso al tratamiento sigue siendo limitado: solo el 69.7% de personas diagnosticadas con diabetes mellitus recibió atención médica en los últimos 12 meses. En el caso de la hipertensión arterial, menos de la mitad de los pacientes tienen diagnóstico; apenas 20.6% recibe tratamiento y solo 5.3% logra un control adecuado.
En el Perú, existe un déficit crítico de profesionales en la salud. La brecha de personal agrava el problema ya que el país requiere 18,000 médicos, 60,000 enfermeros y 11,000 especialistas adicionales para atender la demanda actual. La Organización Mundial de la Salud recomienda 230 especialistas por cada 100,000 habitantes, pero el Perú solo cuenta con 42.
En atención primaria, la cifra se reduce drásticamente: 4 médicos por cada 10,000 habitantes, muy lejos del estándar de la Organización Panamericana de la Salud que recomienda 23 profesionales.
"Esta realidad exige médicos formados con enfoque preventivo, pensamiento crítico, habilidades de gestión y de gran sensibilidad social.", sostiene el Dr. Quispe.
Para enfrentar estos problemas de salud, la UCH anunció la creación de su carrera de Medicina Humana, con enfoque integral, centrada en la persona, familia y comunidad, articulada con la atención primaria, la investigación formativa y el uso transversal de la tecnología.
"Nuestro compromiso es formar médicos capaces de prevenir enfermedades, acompañar a las familias y proponer soluciones reales basadas en evidencia científica”. Hipócrates, padre de la medicina, lo resumió como "curar a veces, aliviar a menudo, consolar siempre", añade el Dr. Quispe
El plan de estudios incluye asignaturas de ética, ciudadanía, filosofía y artes para impulsar valores humanísticos, comprometidos con el desarrollo social, cultural, ambiental y sostenible del país, así como laboratorios especializados y simuladores clínicos de última generación.